Algunos de los cubanos que son parte de la Diáspora y han llegado a los Estados Unidos con visa de Perseguidos Políticos han padecido - y están padeciendo - de ciertos trastornos neurológicos. A veces la carga del pasado es demasiado pesada y ningún presente o motivación futura ha podido enrumbar sus mentes. Muchos han fallecido en la más obtusa soledad, consumido en los infamosos eficiences de la Pequeña Habana, en los muy discutibles Home o en las habitaciones viciadas de los entornos familiares de segunda generación.
Otros, sin embargo, todavía viven de las ayudas de los Programas del Gobierno y realizando, a veces, trabajos extraoficiales para poder redondear los bonos. No han perdido el sueño del regreso a la Patria Esquilmada y se siguen alimentando de glorias pasadas por muy efímeras que fueran. A veces son capaces de apropiarse de verdaderas leyendas del martirologio nacional y contarlas como si las estuvieran viviendo de nuevo en el Exilio. Los oyentes escuchan por disciplina mientras sonríen con ironía en medio de la recua de nostalgias ciertas. Curiosamente, los rapsodas de hoy son muy capaces de poder salir del bache histórico que narran con asombrosa facilidad cuando algún desalmado humorista les hace caer en trampas de orden hechológico. Porque los Caballeros de París se mimetizan con mucha profesionalidad.
Uno de estos personajes vive en alguna ciudad satélite del Gran Miami, muy cerca de mi familia. Durante los tres años de mi estadía en el Sur de La Florida he tenido que compartirle sus historias fabulosas de Combatiente a Pruebas de Ruindades contra el Castrocomunismo. Para suerte suya siempre lo hago en silencio, con mucha disciplina real y sobre todo incorporando preguntas a manera de entrevista y aclarando, con suficiente tacto, desaciertos ilógicos. Tal vez sea su mejor oyente. El individuo se ha apropiado de una leyenda cubana, afincada en la historia oral. El Niño del Escambray. Parece que este personaje fue alguien muy importante en los primeros años de vida de la Revolución Cubana y que fue capaz de luchar en la clandestinidad y de protagonizar escapadas de mago de entre las fauces de la Seguridad del Estado. Posiblemente no sea un Héroe Nacional de Grandes Ligas. Pero para quien se ha apropiado de su leyenda es un claro miembro del Salón de la Fama de Coperstown. Sin embargo jamás le he oído hablar - ni siquiera citar - a Zoila, la valerosa "alzada" en las Lomas del Escambray, llamada La Niña de Placetas (del Escambray, por reflejo geográfico) cuya historia real es un monumento a la gallardía femenil y que incluye pérdida del esposo, dos hijos y un largo presidio en las ergástulas cubanas antes de poder salir hacia los Estados Unidos. Zoila tuvo sus residencias en South Beach y en Healeah hasta que murió. Deseo aclarar que aunque algunas personas me han asegurado que existió de veras un Niño del Escambray que logró poner en jaque a las autoridades castristas, nunca he encontrado nada relativo mientras he hurgado en literatura contemporánea de relación. Apenas un apellido, Morquía, guerrillero muerto en combate en 1961 cuando apenas contaba dieciocho años. Le llamaban también El Niño del Escambray. Pero teniendo en cuenta su edad y el ámbito local en que combatió a la Revolución no puede ser el famoso, el otro Niño.
Hace unos meses - y como parte de una promesa hecha a mi Tío, que fue su gran amigo hasta que una diatriba valórica mató el vínculo - escribí estas décimas en su honor. Fabulador él de magnitud incomparable también me permití la fábula, así como tratado de respetar su lenguaje coloquial. Por supuesto que no ha tenido acceso a tales engendros poéticos. Todavía. Deseo esperar por la vuelta de la amistad con mi Tío, un hombre que no vive de leyendas pero que también tiene su historia.
Ojalá les haya interesado.Mayo 26 del 2013.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Quien mejor que Luis eme para aclarar datos fechas,,y recuerdos,,,
ReplyDelete