Leo es un ET. Cristiano, el mejor jugador de fútbol de la Tierra. Gerald Piqué.
Leo Messi es el Picasso del fútbol.
Alemanes.
Leo rompe récord de Muller.
34 000 tuits. 240 000 "likes".
FB.
Leo Messi es el Picasso del fútbol.
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Leo rompe récord de Muller.
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A retaguardia de la aureola que está cobijando a Leonel Messi por estos días se esconde una historia de ensueños, tremendamente novelesca. No dudo que haya por ahí montones de guiones de cine y notas literarias esperando por desenlaces dramáticos. Digo por estos días y entiéndase noticias del récord que dejó al pánzer alemán Gerald Muller en la parte más baja del podio que habla del récord de goles para un año stándar en Ligas de Fútbol. Escudado en su antisoberbia mediática La Pulga le había restado importancia al récord hasta que sus coequiperos casi que le obligan a aceptar el reto. Le recuerdo en una entrevista para televisión a ultranza sonriendo con picardía extemporánea y expresando "está bien, vamos a tirarle a esa marca histórica". El Real Betis fue la víctima y para cuando se dio el gol 86 Gerald Muller dijo "correcto, que bueno que haya sido él". La marca es apenas otra más en una larga estela de preformanses que viene tejiendo esta gran leyenda viva mucho antes de lo que la gente se esperaba a pesar del aura mágica que cubre al muchacho de veinticinco años.
Tal vez no todos recuerden que para cuando los médicos diagnostican en Rosario "deficiencia de la hormona del crecimiento" en el año 2001 ya el pibe Leo había conquistado la Copa Amistad, en Perú, cuatro años antes, como parte de las Divisiones Inferiores del Atletic Newell's Boys. Para entonces el obrero devenido entrenador aficionado que era su padre le había cedido la batuta a los que sí sabían de verdad y llegaba a la casa, cansado, en donde sus tres hijos restantes le esperaban con las zapatillas desabotonadas y la madre detenía la escoba que había traído del trabajo con la que estuvo dribliando en los pasillos y regateando a todas las marcas nefastas que sus jefes le imponían. Viejo, el nene no crece, qué vamos a hacer. Leo es un genio, vieja, algo tendrá que pasar. Ciertos personeros desangraban a Argentina desde la Casa Rosada. Y ciertos dueños de equipos de la Liga Argentina ya conocían del "monstruo de Rosario" y no podían o no querían invertir en su futuro. Sobre todo cuando los doctores expresaron "el tratamiento cuesta 900 usd/mes".La moneda gaucha era poco menos que bazofia en los análisis del Fondo Monetario Internacional.
Cuando la directiva de River Plate dice también que no al tratamiento de que urgía Leo Messi, Carles Rexach, Director Técnico del Barcelona, decide involucrarse en el affaire que está rodeando a quien después será La Pulga, con mayúsculas. Si la familia puede viajar y asentarse por su cuenta en España, me lo llevo y pagamos los costos de su tratamiento, sentencia. La familia Messi, con sangre italiana y parientes en Lérida, toma el batón a Carles Rexach y le siguen en el carro del porvenir. Por el camino el DT barcelonés piensa "sangre italiana, eso es arte moderno y el arte es baile en las canchas". Argentina ve partir al niño de las hormonas rebeldes. La gente desconoce si las arcas de los clubes están vacías de verdad o si se trata de que nadie confía en el futuro de un alfeñique que está mejor para empinar volantines en cualquier colina que para correr entre los mastodontes que pueblan las canchas europeas. Que pinta más para octavo partenaire de Blancanieves que para perforador de redes. Cuando Leo pisa las Ramblas de Barcelona uno puede pensar muy bien que es Palomo Linares retando a la Plaza de Toros de Madrid y ve al cuidador de la Puerta Sagrada burlándose del enano sudaca que es incapaz de decirle "alguna vez tendrá que arrodillarse, gallego de mierda, ante mis goles insobornables". Porque uno no puede dejar de continuar, además, asombrándose ante la falta de arrogancia Made in Argentina de la que Leo nunca hace gala. Ciertos exhabruptos son humanos y están ceñidos a las fuerzas de acción y reacción.
Lo demás es historia y es material acumulándose siempre para la novela o para el filme de su vida. Correcto. Pero algo me está llamando la atención en los últimos días. Y no se trata de la nueva condición de Leo como padre orgulloso. Que por cierto le ha hecho más maduro física y mentalmente y le ha lanzado, sin complejos o titubeos, ante las planas de todo medio de comunicación. Tampoco está relacionado con la irrupción definitiva del colombiano Radamel Falcao en la ruleta dentada del garbo futbolístico y los sentimientos valóricos. Ni con la descarga anímica de Cristiano Ronaldo. Ni con la posibilidad cierta de que el Enano Mágico destrone a Michel Platini en eso de los Balones de Oro o que la revista Time le escoja, otra vez, entre los personajes más populares del año. No se trata de eso.
Posiblemente la frase de Gerard Piqué en relación con el "Fenómeno Leo" solo sea una manera de encumbrar definitivamente su poderío mediático en el mundillo del fútbol. Tal vez otra manera subliminar de sacar de juego a CR9 o expulsarlo del Real Madrid hacia otra Liga. Quizás un gen extrapolado de su padre devenido escritor de temas catalanes o una nueva manera de exhaltar al catalanismio como opción real en las esferas de poder patriótico. Por qué no, pudieran ser palabras brotadas de unos labios que se han acostumbrado a besar y ser besados por Shakira. No sé.Leo es un extraterrestre, Cristiano es (solo) el mejor jugador de la Tierra. Aleluya, Piqué.
Debo admitir - y no intento robarle la primicia al espectacular defensor central del Barca y de La Roja - que muchas veces jugué con tal denominación para el chico que pudo superar a la hormona chantada y llegar al metro sesenta y nueve y llegar a ser el mejor jugador del mundo y no precisamente libra por libra. No es fácil ver a Leo sin camisa. Es fácil, sin embargo, observar siempre sus piernas y sobre todo la parte baja de sus muslos. Sobre sus rodillas sus muslos son un manojo de fibras superpuestas que parecen rebasar las proporciones anatómicas de su estatura y a veces me ha dado la impresión de que están diseñadas para que Rodin las esculpa desde el Masallá agregándole sobre la cabeza un meteorito de proporciones descomunales. O para que Picasso nos regale otro toro legendario desde la cúbica fantasía de su genio. Después del tratamiento Leo Messi se convirtió en un Pulguisaurio. Por suerte ningún especialista en temas Doping ha tocado el asunto y de haberlo hecho el silencio sigue siendo dueño de los aconteceres. No estoy insinuando nada. Y conste que soy un empedernido estudioso del tema, moda mediática en el Universo Deportivo de hoy. Para mí considerarlo un ET era solo una metáfora galáctica y una manera de embellecer una frase obvia.
Ocurre que una persona que participa periódicamente en los Foros deportivos del diario El País de España acaba de insunuar que "Leo puede estar dopado". Que la hormona que lo ha encumbrado no es legal y que juega bajo sus efectos y que por ello está sobre la media. Desconozco si tal persona es alguien con capacidad de juicios científicos o si los jerarcas del Diario le darán importancia a sus palabras. Los Foros del El País tienen un Plus especial, evidentemente. Pasa que un montón de jugadores de beisbol en las Grandes Ligas de Estados Unidos han sido suspendidos por consumo de sustancias prohibidas después de haber subido la cota de sus resultados a cifras espectaculares. Tras cumplir sanciones sus récords han regresado a la normalidad: a su "normalidad". Un amigo me dijo hace poco que el poder para batear jonrones en un parque de beisbol estaba directamente relacionado, no con la cantidad de goles en una cancha de fútbol, sino con la resistencia y velocidad para gambetear y acercarse a la puerta. Para su lógica lograr más goles no es lo mismo que dar más jonrones. Conseguir más goles es resultado de obtener mayor velocidad y resistencia y eso se logra con algo parecido a lo que usan los bateadores.Cierto que el amigo es fans del Real Madrid pero no puedo dejar de recordar su punto de vista. Por cierto, la cara de Leonel Messi se me está pareciendo demasiado a la cara de Javier Zanetti a medida que va cumpliendo años. Sobre todo cuando opta por otro tipo de corte de pelo.
No creo que Leo tenga nada que ver con agregados en pos de rendimientos que ya demostró cuando era un pibe liliputiense en Rosario y ganó la Copa Amistad en Perú en momentos en que las palabras "hormonas de crecimiento" eran idioma inexistente en una casa en donde solo se respiraba esquirlas de metales y polvo de mosaicos. Y fútbol, por supuesto.
La persona del Foro en el diario El País, de España, escribió esta palabra en relación con el tratamiento a Leo Messi.
Acromegalia.
Diciembre 11 del 2012.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
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