La faluca navegaba impulsada por el viento del Suroeste y el Timonel hacía todo lo posible por no salirse del centro del Río. Una gran manada de delfines les acompañaba. Cuando Guiza quedó en el horizonte Sur el viento se disparó y entonces parecía que la faluca volaba sobre las aguas milenarias. Los Tres Hombres acomodaron el trigo, la cebada y el lino en la banda de babor. La Mujer siguió limpiando el pescado y el Embalsamador se tiró a descansar sobre los rollos de papiros porque sabía que le esperaba un trabajo agobiante en la ciudad del Delta. El Dios Hapy enaltecía la vela eufórica de la faluca. A veces el par de hipopótamos sacaban sus cabezas del agua para que la Mujer les alimentara con las ramas de cebada. El Embalsamador dijo que tenía un presentimiento y cuando el Timonel quiso que se explicara los Tres Hombres pidieron silencio porque se estaba comenzando a escuchar un gran ruido que llegaba desde el norte. Poco después de que la faluca atracara en uno de los muelles del Puerto el Embalsamador pidió al portador de televisores de la rada que se acercara. El hombre conectó el aparato a un tomacorriente de la pared del Muro y la locutora estaba diciendo que Hosni Mubarak estaba vivo aunque en coma terminal. La Mujer dijo que no había nada que anotar y le pidió a uno de los Hombres que fuera a cualquiera de las agencias de viaje de la ciudad a sacar un pasaje de vuelta. Decidieron donar la faluca con todo su avituallamiento al museo de la otra ciudad del Delta y el Embalsamador dijo que él se quedaba porque sabía que el último Faraón tenía los minutos contados. Los Tres Hombres le aseguraron que tratarían de mejorar los ángulos superiores de la Pirámide y la Mujer le sugirió que se comiera a los hipopótamos en caso de que la comida escaceara si los mercados tuvieran que cerrar debido a los acontecimientos en Plaza Tharir.
Junio 20 del 2012.
North West, Miami, USA.
Luis Eme González.
Esto si que es una maravilla, querido. Wao, te felicito.
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