Las visitas papales mueven montañas y desbordan océanos. Alguien me dijo alguna vez que la Fe era el Sexto Poder. Tal vez lo dije yo mismo. Entre el misterio de la liturgia y la curiosidad por asistir a las aglomeraciones humanas en las plazas mas emblemáticas de cada país hay una escalofriante sensación de que se está asistiendo a la búsqueda eterna de la respuesta sagrada: qué es la Gran Duda. Quienes se autoproclaman Embajadores de Dios en la Tierra- del Dios del Viejo Testamento, pues los Fundamentalismos no comparten Deidades- se mueven en lujosos Papamóviles rodeados de guardaespaldas clonados de la casi infalible Guardia Suiza, seguidos por miles de fieles que entre toques de tambores, coros magistrales y risas incondicionadas caminan, disciplinadamente, como si se dirigieran a un Anticalvario Salvador. El Papa- casi siempre octogenario- acepta la colaboración de su cohorte selecta y sube al estrado y se coloca detrás de un micrófono y lee en el idioma del país anfitrión textos extraídos de todas las Escrituras y quizás de alguna Encíclica Imperecedera. Con voz cansada, sin levantar la cabeza, como si leyera un Manifiesto Terminal en alguna Catedral de Renombrada Religiosidad. Después se va a Roma en caso de que su Agenda no hable de un segundo o un tercer país a visitar. Estuvo para cimentar los valores del catolicismo, desentumecer a la iglesia en momentos en que los protestantes ganan evangelios y los fundamentalistas islámicos siguen guardados en sus catacumbas hasta que Mahoma demuestre que es quien tiene la razón. Los Papas son plíglotas: tal vez porque el encanto de la Torre de Babel no es tal leyenda.
El Ultimo Papa Peregrino ha estado en México y ha estado en Cuba. Allá se dejó fotografiar con un gran sombrero charro (dicen que Maciel Marcial los odia) y acá consiguió que las autoridades cubanas feriaran un Viernes que siempre fue Santo pero que alguien despojó de su sacralidad en aras de otras alternativas coyunturales. Hoy es Viernes Santo en Cuba y la gente disfruta de un fin de semana largo. Bendicto está oficiando en Roma los adorables vericuetos de la rutina de Monte Calvario y la Piedra Destapiadora de Tumba. Lo he visto en un Canal de Televisión peruano. En pocas horas las palomas vaticanas tendrán otro motivo para volar mas alto. Aleluya.
No sé si queda algo todavía por solicitar a las autoridades de mi país para el próximo Papa que nos visite. Los engranajes de la liturgia son casi infinitos. Ahora bien, teniendo en cuenta las amenazas veladas de miembros prominentes de la Curia Romana para con la vida de Pat Ratzinger y el hecho de que hace muchas estaciones de calvario que un Papa italiano no coge las riendas de la Casa Vaticana, no es descartable que las agendas de los futuros Sumos Pontífices no nos incluyan y si lo hicieran estarían signadas, tal vez, por asuntos de Estado y no por cuestiones de la Fe.
Lástima que Benedicto XVl no me extrapoló suficiente Poder como para meterme en la tumba de Don Fernando Ortíz y sentir cómo percibió esta epifanía del Viernes Santo en una nación con tanto sincretismo enraizado que puede hacernos vivir y padecer, cada monte de olivo traspasado, en una deslumbrante Capilla Sixtina de Palmares.
Abril 6 del 2012.
Miami, USA.
Luis Eme Glez.
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