Monday, February 6, 2012

ADIOS A LA VOZ HEMBRA DE LA NUEVA TROVA CUBANA.-

Porque me gustaba que fuera hija de un hacedor de tabacos. Porque me encantaba que hubiera nacido en Cayo Hueso, Ciudad de la Habana. Porque no me importaba si su fecha de nacimiento fue antes o después de 1950. Porque no puedo olvidarla cantando (niña mujer) de la mano de los monstruos del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, Un hombre se levanta, tema antológico de los albores de los sueños, aquellos sueños que hablaban de eras pariendo corazones, con su voz indiscutida y sonora como las caracolas de la Corriente del Golfo.
Porque si tuviera la rara capacidad de envidiar lo haría cada vez que la pienso respirando el mismo aire que Leo y que Silvio, que Pablo y que Noel, que Eduardo, el hombre que le regaló una canción épica dedicada a los Ce De Erre, tan emblemática que Santiago la llevó a sus estelares Noticieros ICAIC Latinoamericanos, respirando el mismo aire comprometido, digo, entre las notas y las letras que habrían de sembrarse en tantas almas.
Porque fui sonámbulo y trasnochador de sus magistrales Versos Sencillos pedidos por Casa de las Américas cuando parecía que el Apóstol iba a morir, también, en otro aniversario sin números redondos. Yo soy "una mujer sincera" de donde crece la palma, homenajeó.
Porque me rendí ante su estirpe de mujer ecuménica cuando la vi y la oí descargando con Sonia y con Lucecita boleros inolvidables y guarachas peregrinas.
Porque no puedo recordarla en su tiempo del Conjunto Nacional de Espectáculos, enseñando su faceta hilarante en el alero de los grandes. Porque la olvido cantando con Juan Manuel. Porque la recuerdo con Guaicán. Porque ya no estaba Allá para El Jardín de la Gorda ni para sus proyectos mediáticos.  Porque para mí La Victoria es uno de los temas más soberbios que se han cantado jamás en lengua española.
Porque no me interesa un carajo que su decisión fuera no tener descendencia ni amores civiles o litúrgicos, que no fuera una hembra bella y resonantemente clásica, que sus detractores de baja estofa le llamaran "Saro" en su hediondez de escrúpulos, que Albita no la nombre en alta voz Aquí, que no escapara de la ruleta dentada del antiestadounidentismo.
Porque me morí de la risa cuando le dijo a Amaury en televisión que recordara que alguna vez le había traído pitusas desde Europa y el hijo de Consuelo lo admitió como si tuviera nostalgia de unicornios azules. Porque me gustaba su voz de torrente infinito, limpia como las llanuras de Placetas y los manantiales de Topes de Collantes, revoltosa como los ditirambos de Cayo Hueso. Porque me incliné tantas veces ante su defensa a ultranza de la mujer, esa que no es ( solamente) para darse sillón ni para hacer el amor en la rutina del hombre cansado.
Porque estoy de luto porque se murió en La Habana hace unas canciones, arrodillada ante un cáncer de colon. Con sesenta años. O con sesenta y dos, o con sesenta y cuatro, que más da, por favor, profanadores de almanaques.
Porque veré como me voy a alguna de las playas de Miami mañana o pasado mañana o cualquier día porque sé que sus cenizas llegarán hasta aquí, naufragando de lujo en la tremenda brevedad de la mar. Ocurre tambien que  antes de morirme quiero hechar mis versos del alma.
Ha muerto la genial Sara González en La Habana, Cuba.
Y no me recuerden que era comunista, caballeros. No jodan.
Está bien?.


Febrero 6 del 2012.
Miami, USA.
Luis Eme Glez. 

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