Thursday, March 24, 2011

La frontera._



                 …pueblos originarios.

Por algún motivo la gasolina no hacía funcionar al auto. Debieron dejarlo en el garage del primo del mapuche que les prestó un viejo Cherokee y les dio una dirección en la Capital donde podían dejarlo hasta el regreso. El cuentamillas no pasaba de cuarenta y en el Puente del Alamo no pudieron evitar el desvío hacia las verandas izquierdas ante un volante que no obedecía. Los laterales de concreto cedieron y la mitad del jeep estaba en el vacío cuando la larga pértiga del nieto del gondolero italiano se interpuso y los devolvió al asfalto. Dijo chaovederchi en voz alta y se alegró de haber olvidado la garrocha del hermano. A lo lejos pudo distinguir el humo bajo  los neumáticos derechos y la fugaz iridiscencia de la línea divisoria.
_ Parece un mal augurio- dijo la mujer.
_Los malos augurios son los puentes que nos conducen hacia los buenos resultados.
_ Como tesis filosófica no está mal.
_ De las  categorías filosóficas prefiero la Casualidad.
_ Creí que saber eso era cosa de blancos.
_ A veces miento. Solo conociendo su terreno puedes pisar en él.
_ Tu tesis sigue siendo filosófica pero con aditamentos agrícolas.
_ Cultura de cuencas ribereñas y encanto de la Tierra.
El Hombre Originario aceleró sobre la senda correcta. Las agujas negras se posaron en la velocidad adecuada. Delante, la doble hilera de sauces cobijaba la vía y el techo de hojas era tan abruptamente compacto que se burlaba del sol primaveral. La mujer pensó que se deslizaban por la oruga de algún aeropuerto. Se volvió hacia el hombre y le puso los dedos sobre la rodilla.
_ Dicen que acabaron el túnel bajo el río en la Capital.
_ Eso dicen. Túneles concesionados y grandes autopistas concesionadas por y para quienes nos lo quitaron todo.
_ No podremos usarlo porque no tenemos TAG.
_ Discrepo, señora, de su tesis. No podemos usarlo porque no queremos. No financiaremos la Superestructura que ahondará más la brecha social. Pasaré al norte de la Costanera buscando una calle sin asfalto.
_ Pienso que no hay que exagerar.
_ Pienso que está hablando su  parte no Originaria.
_ Con tales puntos de vista en Santa Cruz alojaremos en una caverna.
_ No, señora, en Santa Cruz no objetaremos su hospitalidad.
_ Deme un beso, Señor de los Ancestros, Gran Toqui del  Tronco sobre el Hombro y Furia Flamenca del Mazazo.
_ Recuerde que soy labalé y no espero muestre las siete cabezas decapitadas y no intente defenderme si me viera sin manos. Por cierto, cuál es su sección Originaria?.
_ Tengo que admitir que es el cerebro.
_ Entonces nada de besos. Beso las zonas que no piensan.
_ Parece que el cerebro no siente.
_ Correcto. Deme su mano.
El Hombre Originario estaba chupando sus dedos cuando el viento comenzó. La carretera se llenó de hojas muertas y de frutos inmaduros y de pequeños tallos y de flores olvidadas. Los pájaros violaban el espacio sin rumbo y el follaje superior se abrió como vulva de marisco y el sol pasó, inclemente, achicharrando al jeep. El mapuche intentó acelerar pero vieron al gran árbol desprendiéndose de su base, levantándose y cayendo en arco perfecto. El Jeep se detuvo y un estruendo apocalíptico se produjo en la retaguardia. Un acelerón póstumo les separó del cuerpo del árbol. Una claridad inusual penetraba por detrás. Se volvieron. Ahora conducían una especie de Van sin parte trasera y al salir del túnel el viento amainó y un rebaño de toros sementales comenzó a cruzar la autopista. Los ganaderos llevaban astas con banderolas rojas y de nada valían los requiebros porque los toros apenas podían caminar sobre el asfalto hirviendo y resbalaban y caían como si las altas temperaturas se combinaran con jabón. La mujer iba a decir algo pero él se adelantó.
_ La palabra mal augurio es de mal augurio.
_ Solo pensaba en lo bueno que sería que nos sorprendiera una estampida.
_ Resultas endiabladamente cinematográfica.
_ Quizás mi parte No Originaria.
_ Tal vez sí, señora.
El último toro se tendió en el centro de la carretera y comenzó a moverse al norte sobre la línea divisoria. Cuatro monteros intentaban alcanzarlo por los laterales de tierra. El toro resbalaba sobre gelatina ardiente y se colocó de espaldas. Doscientos metros delante sus patas hacían la bicicleta y los monteros se detuvieron, cansados de intentar alcanzarlo. Hicieron señas al Jeep para que continuara. Era el único auto en la carretera. Cuando alcanzaron al semental y fueron a cruzarlo el animal se detuvo y se paró. Los enfrentó. Comenzó a raspar el asfalto con sus pezuñas. La posición era de embestida. El mapuche puso la marcha atrás.
_ Parece un miura y no tenemos banderillas.
_ Son monteros blancos y deben ser toros importados. Observa si vienen autos.
_ Nada.
El toro embistió y él pisó el acelerador. A la altura de los monteros cayó fulminado en el momento justo en qué iba a a clavar los cachos en el radiador. Los ganaderos lo enlazaron por la cabeza y por las patas y lo sacaron de la vía. Uno de los hombres que conducía al rebaño pidió disculpas y dijo que había muerto de muerte súbita.
_ Matador- dijo ella, persignándose, porque acababa de pasar, en sentido contrario, un carro fúnebre.
_ No me importa- aclaró el hombre- era un toro extranjero.
_ Qué tú sabes.
_ Este es un país sin pedigree.
_ Con otra aventura podríamos perder el avión.
_ El Congreso durará varios días. Necesito llamar a Temuco.
Ella le brindó el celular.
_ No me insultes, por favor. Espera.
El mapuche se bajó en una villa que se moría de desolación en la cuesta de un cerro. El teléfono público le hurtó quinientos pesos antes de que el primo apareciera del otro lado de la línea.
_ Probaste el auto?.
_ Claro, no tiene nada.
_ Es tuyo.
El hombre lo cortó y antes de llegar al auto se agachó detrás de un arbusto. La mujer metió la mano en la cartera y tocó el Confort. Sonrió. “No me insultes”, parafraseó.
_ Maneja un rato- dijo el hombre.
Ella le tendió la mano.
_ Dios mío, se acabó el viento.
Mientras ella conducía lentamente él sorbía cada dedo y se frotaba su lengua con las uñas largas y dejaba correr sus labios sobre el aro plateado de su dedo anular. Cuando iba a lamer la palma de su mano la mujer aceleró.
_ Siempre una mujer es virgen de algo.
_ Cuál es tu caso?.
_ Me haces dexo oral, amor.
A él le encantó el juego de palabras.
_ Tus aros son piercings y tus uñas, ya sabes.
_ Cómo sientes mis palmas?.
_ Húmedas.
_ Mi orgasmo manual.
_ Aún sigues demasiado No Originaria. Acelera.
La  mujer vio por el espejo retrovisor que de una carretera afluente salía una patrulla de Carabineros. Dobló hacia el Norte.
_ Mejor mantengo la velocidad.
_ Me parece bien. Los caras pálidas necesitan justificar sus salarios.
La patrulla les pasó y cien metros después se detuvo. El Carabinero acompañante se bajó. La mujer frenó detrás. Todos los documentos estaban en orden pero no podían seguir sin tapar la retaguardia del jeep.
_ Por qué?- preguntó el Hombre Originario.
_ Porque están accidentados y es la Ley.
_ Usted no estará hablando en serio.
_ Parquee en la cuneta- ordenó a la mujer.
_ Oiga, no podemos perder tiempo.
_ A quién van a “apoyar”?.
_ Vamos a Bolivia- dijo la mujer.
_ Qué haces con este ciudadano?.
_ Es mi esposo.
_ Van a Bolivia “en auto”?.
_ No, señor, hasta Santiago. Y podemos perder el avión.
_ Usted es boliviano?.
_ Usted sabe muy bien que no. Déjenos seguir.
_ Cuándo tomaran el próximo Predio?. No traerán los nombres de los dueños apuntados en algún papel por ahí?.
_ Usted sí parece extranjero. Querida, telefonea al Comando del Candidato.
_ Síganos- pidió el Carabinero chofer.
Dos kilómetros al norte había un gran cementerio de carros. La mujer los siguió. Se bajaron todos.
_ Veamos que les puede servir_ dijo el chofer de verde.
Media hora después insertaron una puerta trasera de un Land Rover al viejo Cherokee y aunque le quedaba unos centímetros mas pequeña el Carabinero recalcitrante les permitió seguir. El otro hombre del Orden se les acercó.
_ Me llamo Marcelo Painent. Vivan Todas las Tierras.
La pareja miró al otro que se acercaba. El Carabinero del volante hizo algunos círculos con su dedo índice sobre su oreja derecha.
_ Dicen que es un militar de carrera que salió limpio del Septembrazo. Por lo menos hasta que lleguen los papeles. Buen viaje, hermanos.
El Hombre Originario tomó el volante y miró el reloj.
_ Aún estamos a tiempo. Debemos reclutarlo.
_ De tomar el avión o de parar las tomas y los sabotajes?.
_ De ambas cosas. Esperaremos el tiempo justo para ver como cumplen los Candidatos sus promesas para con nuestro pueblo.
_ Supongamos que continúa el statu quo?.
_ Estaríamos ante cuatro años mas de reivindicaciones aunque la muerte nos siga llevando hermanos.
_ Qué cargo tendrás en la futura República Independiente Mapuche?.
_ No sé, señora. Primero hablemos de Autonomía. Quiere que la deje en La Paz y toma un vuelo para Occidente?.
La mujer se rió.
_ No, mejor hablemos de mis parientes de Bilbao. Porque, acaso “Juntos No Podemos”?.
_ Se trata de un tema internacional. Santa Cruz será un buen paso.
_ Los aymaras quieren lo mismo.
_ No me gusta la palabra “mismo”. Prefiero “nuestro”.
_ A ese paso inventarás un nuevo alfabeto.
_ Está inventado. Tienes obseción con los augurios.
_ Mi parte….
_...no originaria.
El sabía que tenía que detenerse en la pequeña iglesia a la vera del camino. Su mujer era devota del Santo Patrón y jamás pasaba sin dejar su ofrenda.
_ Vuelvo altiro.
 El Hombre Originario la miró alejarse enfilando a la cabaña sagrada y aunque se maravillaba de su rostro latino y su cuerpo originario pensó que si no hubiera tomado el camino de la lucha su esbelta desnudez jamás hubiera descompuesto sus hormonas. Era un producto de la violación pero en la batalla de las etnias la Gran Causa había ganado. Solo sabía que sus ancestros eran vascos porque su madre le había jurado que tres  jóvenes bilbaínos de primera generación la habían violado siendo virgen y  cuando ella descubrió la epopeya de los Etarras no tuvo fuerzas para enjuiciar los medios conque trataban de lograr sus fines y todavía se sentía orgullosa de su empecinamiento y dolida por las largas condenas que sus coterráneos cumplían en las cárceles españolas.Estaba acabando la carrera de Sociología por Encuentros y él temía que su tiempo  de esposa se redujera cuando comenzara a luchar en dos frentes.
Regresó malhumorada.
_ Sigue- dijo, mordiéndose los labios y haciendo no con la cabeza.
_ Puedo escucharte.
_ Otra vez las manos.
_ Las manos?.
_ El sacerdote.
_ El sacerdote?.
_ Oh, eco mío….
_ Eco tuyo.
_ Tenía su mano derecha abierta en el trasero del niño como si intentara meter sus yemas en sus nalgas y la izquierda descansaba en los hombros de la niña y sus dedos caían sobre sus pechos, abiertos igual, Dios mío. Qué tiene este día que acabará volviéndonos locos, señores?.
_ Debe ser una ilusión óptica. Estarías pensando en el Senador y en el cúmulo de noticias que ensucian a la Casa Vaticana.
_ Lo acabo de ver. Diría que es una desilución sacra. No puedo vivir entre dos vericuetos de la fe.
_ Y la plata?.
_ Esta vez va para los espíritus.
_ No me parece mal.
Apenas quedaba tiempo para tomar el vuelo de Copa, de modo que llamaron al hombre con dos vocinazos y le entregaron el volante.
_ No, toma por una vía secundaria, que aún tenemos tiempo.
_ No comparto tu radicalismo, hermano, pero sé acatar órdenes.
_ No son órdenes. Se trata de principios.
_ Y de orgullo- dijo la mujer.
_ No entiendo la elección de la Sede.
_  Santa Cruz de la Sierra quiere la escisión de Bolivia. Y aunque los motivos son otros, también es un acto de independencia. Además, el lugar es bien céntrico para que puedan llegar todos los representantes de los pueblos latinoamericanos originarios.
_ Quita eso de latino, por favor.
_ Está bien, amor.
_ Y lo de americano.
_ Muy bien, amor.
_ Serán tan ingenuos que creen en el espaldarazo de los burgueses rubios del Oriente boliviano?.- preguntó el chofer agregado.
_ No lo creemos. Pero estaremos en cada Foro donde se abogue por las independencias. Además, somos invitados por el Ala Moderada de los señores de Santa Cruz.
_ Qué dirá el Gobierno chileno de ese Evento donde participarán mapuches?.
_ Dirá algo. Pero, qué nos importa?. Lo discutiremos después de las Elecciones y ojalá fuera en terreno  madretiérrico.
_ Siguen respondiendo bien los mapuches de Santiago a tu obra proselitista?_ preguntó la mujer.
_ No todavía. Pero ahí vamos. Mi esposa se ha concientizado mucho y me ayuda.
_ Te acabaste de curar del sonambulismo?.
_ Del todo.
_ No hay como el “incesto” para dejar de caminar dormido en las noches capitalinas- la mujer sonrió y agregó: - Parece que Televisión Nacional quiere hacer algún trabajo con nuestro parentesco.
_ Te agradezco tanto, prima, que hayas hecho esa investigación tan profesional.
_ Estoy a punto de encontrar a tu padre, tranquilo. Algún AND coincidirá, te lo prometo.
Había poca gente esperando el vuelo de Copa y la mujer se dejó caer sobre su pecho y él sintió el efluvio de su pelo.
_ Estoy cansada- dijo.
_ Lo siento.
El mensaje decía “ suspendido congreso anexo de pueblos originarios porque gobierno boliviano no explica concentración de efectivos argentinos, paraguayos, brasileños y uruguayos en la frontera, detención fortuita de representantes en puestos fronterizos, delegación internacional se dirije a la haya, gracias por su devoción, nos mantendremos en contacto”.
En el televisor de la Sala 3 estaba la Franja Electoral. El Hombre Originario se paró. La mujer lo siguió. Eran casi las nueve de la noche en esta parte del mundo. Ella lo abrazó por la cintura. El le echó el brazo al hombro. La propaganda pasaba. Ella le metió la mano debajo de la camisa y la abrió sobre la piel. El bajó la mano y la depositó en sus nalgas. Comenzó a sobarlas. Ella recorrió su vientre cosquilleándolo con sus yemas. Un Candidato decía “el Gobierno de la Concertación no ha hecho nada por la dignidad de los Pueblos Originarios”.
_ Y tú qué harás?- dijo la mujer.
_ Seguir seduciendo tu trasero latino y  engullendo tu olor originario.
_ Sacerdote originario.


Diciembre 4 del 2005.
Providencia.
Santiago de Chile.
Luis Eme Glez.







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