Bradley Manning nació en algún lugar de Estados Unidos de cuyo nombre sí quiero acordarme.Parece un montador de toros aficionado.Cuando menos, el short stop suplente de alguna Universidad sin patrocinio.Posiblemente haya sido háker de alcurnia, descendiente de periodistas respetuosos de cada Enmienda y contestatario sin mácula de eso que todavía llaman el american wai of laif.
Sin embargo dicen que Manning es gay.Y que solo publicó Colateral Murder porque no acababan de aprobar la ley que sus cofrades exigían para romper los silencios forzados en las Fuerzas Armadas.
Desde su búnker de privilegios en el desierto se acordó de que tal vez Adrian Lomo fuera fans de Lady Gaga.Le envidiaba porque él ni siquiera había podido hakear las nobles páginas del periódico de su Secundaria.Pero sabía que era un geniecillo de Sacramento, tan parecido a Bobby Fischer que se preguntó si no llegaría a ser campeón mundial de ajedrés online. De modo que le contactó y le dijo lo que tenía entre archivos.
Lomo le recogió la pelota.Pero el californiano no se pierde un juego de Los Dodgers y siempre ve con emoción los cánticos de Dios Bendiga América y En la casa de los bravos. Además, solo el holocausto de Septiembre 11 le privó de penetrar las computadoras del Centro Mundial de Comercio y evitar la catástrofe.Y eso que Manning no vio al periodista de un canal hispano de Miami muerto de miedo cuando Adrián le aseguró que penetraba las páginas informativas con tanta facilidad como haría el hijo de Bill Gates que no cubre Fundaciones.
Cuando Lomo estimó que se trataba de una traición a la Patria, ya Manning había pasado miles de documentos secretos a un domador de canguros con curriculum suculento llamado Julián Assange.Bradley fue extraído de su poltrona top secret en Kuwait mientras maldecía un millón de veces la ineptitud de los hombres de Hussein y de su Guardia Republicana en el affaire del petróleo.Le colaron en Quantico, Virginia, como para que no olvidara que muy cerca de allí los Padres Constructores se despellejaron las neuronas para construir el más grande país que jamas haya existido sobre la Tierra.
Bradley Manning sabe que no le salvará ni el médico chino y aunque supone que no será un atleta del Corredor de la Muerte sí está convencido de que las campanas en su pro vertidas por Assange y Wikkileaks surtirán algún efecto mediático.Necesita que la agencia le acredite:pero la gente del isleño no acostumbra a eso.
Cuando Manning nació en 1987 hacía quince años que Internet era una cosa oficial, Julián Asange tenía dieciséis años y Bill Gates era el Sumo Pontífice de Microsoft.Posiblemente no sea nunca short stop de la banca en Grandes Ligas ni los rodeos de Texas le incluyan en sus webs.Seguramente escribirá un libro, venderá el guión a Holliwood y se hará de un título extra en alguna cárcel de mediana seguridad.Estudiando por correspondencia.
Pero será olvidado.En un final, decodificar documentos diplomáticos antes de los cincuenta años estipulados no es gran cosa.Wikileaks no es mas que una agencia tipo con nombre hawaiano.Que publicita lo que se comenta en pasillos consulares y en cubículos de extranjería,entre bastidores. Wikileaks es algo así como la fuente que usa la vox populi para repetir lo sabido.Pese a los enjundiosos puntos de vista del director de El País.
Estén seguros de que hubo un Manning y un Assange en Asiria y en Babilonia, en Persia y en Grecia, en Roma.De que lo hubo en la España Imperial y en el Londres de la Revolución Industrial, en la Rusia de los Zares y en la de los Bolcheviques.Ahora bien, no estén tan seguros de que siempre hubo un Adrián Lomo.
Dicen que Manning no tiene acceso a Internet en Quantico,Virginia. Ni teléfono. Ni nadie que le ayude con un viajecito a Sacramento para cierto ajuste de cuentas.Ni quien le informe si el cabildeo universal amparado en la Agencia del genio de Queensland está surtiendo efecto.
En tanto no se dictamine en Cortes si el chico cibernético de Kuwait es traidor a la Patria habrá que seguir enalteciendo a la democracia.
Y revisando enmiendas.Porque entre traición y ejercicio de los derechos ciudadanos hay una línea tenue.Tan tenue que algunos abogados recomiendan releer Sacco Y Vansetti.
Pero parece que Bradley Manning optó por La roja insisgnia del combate.
Sin recomendaciones.Luis Eme Glez. North East, Miami, USA.
Diciembre 12 del 2010.
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