En 1992 trabajaba en el Museo Municipal de Caibarién, Villa Clara, Cuba. Aunque era mi plaza oficial, casi todo mi tiempo lo dedicaba a colaborar con la radio de la ciudad. Recuerdo que escribía un programa llamado La música que nos rodea - textos y guión -,otro llamado Tras el sonido(ponía la voz), hacía un espacio en vivo para una Revista Vespertina llamada Así somos y generalmente redactaba trabajos de género por encargo o relativos a efemérides y eventos especiales de actualidad.
La Revista Informativa Al Día no tenía editorial y prácticamente no radiaba espacios de opinión internacional.Sabía que los oyentes esperaban algo de ello para no tener que cambiar el dial.Le sugerí al director unos tres o cuatro minutos. Me los dio, encantado. Y montó un spot maravilloso de presentación.Aunque escuchó los nombres que le di, eligió el suyo y me pareció excelente: Mirada al mundo.
Durante casi tres años Mirada al mundo tuvo un rating de leyenda.Entre 8 y 1 minuto y 8 y 5 minutos de la mañana, opinaba de cuanto tema resultara interesante u original.Lograr pasar los filtros de la censura de manera decente también fue un logro.Aunque eran "comentarios", siempre les daba un toque crónico, poético, real mágico y realmaravilloso, fabulado.En realidad, eran textos ampliados de lo que venía haciendo desde pequeño y continuaría luego en montones de instituciones escolares con sus matutinos reformados.
Sin embargo mi pasión por la crónica pura como género periodístico debió dar paso a la "seriedad" en aras de lo objetivo y "duro".Pero no quería lastrar a aquella ni enchular a este para que no se perdiera el encanto.Para ese entonces era un avaricioso lector de los textos de Gabo Márquez y en ocasiones tenía acceso al periodismo de Vargas Llosa.No así con Gina Montaner, a la que conocería años después.En algún momento logré machihembrar comentario y crónica y resultó digerible la mixtura.
Me pidieron un "trabajo de género" para el Festival de la Radio en Villa Clara.Escribí sobre Federico García Lorca.Se eligió a una de las grandes voces de la CMHS y tal vez el mejor hombre de consolas para montarlo.Cuando estimamos que estaba listo para competir, le lanzamos al ruedo en una región donde la radiodifusión no solo es pasión sino que está producida por gente de un talento a prueba de mediocridades.
Recuerdo que dos crónicas llegaron a la Final. García Lorca y una bellísima historia de Santa Clara.El Jurado optó por esta.Pero aclaró "no podemos dar dos primeros lugares". Y agregó "Santa Clara está más cerca de nosotros que Andalucía".Quedamos muy conformes.
Sin embargo, durante la premiación, el Jefe del Jurado me preguntó "cómo puedes escribir de esa manera"."De qué manera", riposté."No sabemos si se trata de una crónica o de un comentario"."Es que no es ni la una ni el otro"- dije - "es un cronintario".El hombre se sonrió, comenzó a aplaudir y le hicieron coro.La palabra se me ocurrió allí mismo.No está aceptada "por la Academia" pero a partir de aquel momento muchos le llamaron así a lo que hacía para la Revista Al día y otros espacios.Todavía sigo nombrándolas de esa manera.
Como he dicho, entre lechuga y lechuga irá algún cronintario variado.Pero solo serán "pichones".Ojalá no les aburra o atosigue y puedan soportar algunos.
Luis Eme González.
Diciembre 25 del 2010.
North East, Miami, USA.
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