Las batallas electorales se han detenido en Londres porque no se puede competir en los medios audiovisuales sin posibilidad de victoria. La prematura muerte de la esposa del futbolista Gio Ferdinand no tuvo tiempo de convertirse en gran noticia verdadera, y no porque el cáncer esté pasando de moda. Los comercios están abiertos este fin de semana porque habrá crecida en el Gran Río de las libras esterlinas. El Anunciador Real de Nacimientos se ha quedado ronco a las puertas del Sitio Sagrado. Beckham cumple 40 años pero eso es un asunto secundario. Las niñas británicas se siguen enmascarando para poder viajar hasta los predios islamistas al Oriente del Mundo Occidental. Las altas esferas del Canterbury están decepcionadas porque ningún trío de reyes magos ha salido a camello del bosque de Sherwood repleto de regalos siguiendo a cierta estrella redentora y no perciben el olor de la mirra y del incienso que esperaban les trajera el viento de Londres, aunque su decepción se atenúa porque conocen que la mujer no fue gestada mediante megapoderes celestiales. Las estudiantes inglesas siguen convencidas de que es posible graduarse de Historia del Arte en alguna Universidad Terrenal pero saben también que solo se alcanza un Doctorado en Duquesa casándose con algún príncipe de sangre azul que vuele helicópteros por hobby peregrino, única remota posibilidad de que el idioma de Shakespeare incluya la palabra sucesión en su vetusto alfabeto. Los agoreros de partos exactos están destruidos porque con esta hembra no pueden poner una. De nuevo su útero se negó a conceder fechas y los bisturís se oxidaron en los sagrados anaqueles reales porque en el campo inglés la palabra cesárea solo es pronunciada cuando algún católico de la vieja guardia cita a Los Evangelios. Los talleres transporteriles ingleses están colocando segundos pisos de urgencia a los buses que no los tengan. Porque son las horas bienaventuradas del número dos. El padre continúa con su calvicie prematura porque dicen que vuela su bicho aspado con las ventanillas abiertas con la esperanza de ver a Mamidiana en las autopistas de París, sola.
Toda la euforia que se vive hoy mismo en el Reino Unido está justificada porque una joven massai acaba de dar a luz en la Marca Oriental del Serengueti y los animales que viven en la Gran Reserva han traspasado las fronteras para dar la bienvenida al nuevo vástago y han llegado con mucha precaución para no deabaratar la covacha del matrimio massai con sus moles imponentes ni para aplastar a la vieja comadrona curandera que ha prohibido al Anunciador de Nacimientos que grite la buena nueva porque las cosas verdaderamente importantes se propagan solas, sin necesidad de aditamentos artificiales.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Mayo 2 del 2015.
Toda la euforia que se vive hoy mismo en el Reino Unido está justificada porque una joven massai acaba de dar a luz en la Marca Oriental del Serengueti y los animales que viven en la Gran Reserva han traspasado las fronteras para dar la bienvenida al nuevo vástago y han llegado con mucha precaución para no deabaratar la covacha del matrimio massai con sus moles imponentes ni para aplastar a la vieja comadrona curandera que ha prohibido al Anunciador de Nacimientos que grite la buena nueva porque las cosas verdaderamente importantes se propagan solas, sin necesidad de aditamentos artificiales.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Mayo 2 del 2015.
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