Recuerdo perfectamente bien la noche del 1 de Mayo del año 2011. Y no porque fuera el Día de los Trabajadores en diversas partes del mundo. La recuerdo porque esa noche el Presidente de Los Estados Unidos realizó una comparecencia especial en televisión. Dijo que un Comando Elite de Los Navy Seals había ajusticiado a Osama Bin Laden en su búnker en Abbottabad, oeste de Pakistán. La cacería del Gran Terrorista había durado casi diez años y aunque los familiares de las víctimas del 11 de Septiembre del 2001 no habían podido asistir a la celebración de un Juicio Sumario que lo hubiese podido condenar a cadena perpétua o a muerte, desde esa noche podían seguir viviendo con cierta tranquilidad porque al fin se había hecho justicia. Muy pronto sabríamos que la ahora célebre Abbottobad era una vieja ciudad con marca inglesa casi que convertida en Academia Militar, ubicada en la Sierra de Panjal, a unos 130 kilómetros de la frontera afgana. Y que el Tipo Duro de Al Qaeda había sido focalizado por la CIA - y algunos colaboradores - en la tercera planta de una casa fortaleza en unión de sus más imprescindibles colaboradores, de algunos familiares y de gran parte de su harén. Y que la certificación del cadáver de Osama se había realizado a bordo del portaviones USS Carl Vinson en tiempo récord a partir del ADN de una de sus hermanas fallecidas en Boston debido al cáncer. Supimos, además, que los chicos del Supercomando habían necesitado de 40 minutos para consumar la acción y que los helicópteros habían necesitado de 16 horas para depositar la bolsa con el cadáver del occiso en la pista del portaviones. El misterio de los Usos Horarios aseguraba que Osama Bin Laden había sido ajusticiado el 2 de Mayo del año 2011 por un Comando Especial formado por 25 Superheroes Americanos a nombre de La Operación Geronimo, o si se desea, de La Operación Lanza de Neptuno.
Recuerdo que se dijo que el cadáver había sido depositado en el fondo de "algún" océano y todos pensamos que el único motivo para tal acción estaba definido por la necesidad de que ningún islamista fanático de Osama tratara de convertir un sitio público en lugar de peregrinación. Alguien me susurró al oído que había demasiados multimillonarios de "raza" y que seguramente ya tendrían palabreados a los especialistas franceses en construcción de batiscafos de última generación y de sonares infalibles que fueran capaces de localizar osamentas mordidas por tiburones curiosos. Recuerdo que contesté que cada quien tenía derecho a no desvincularse de sus muertos y que el Imaginador de Cosas había dicho amén. De todas formas la porción del mundo que estaba siguiendo los detalles de La Operación Lanza de Neptuno no hacía otra cosa que esperar la confirmación de la muerte de Bin Laden por parte de la Red Al Qaeda. Lo que ocurriría cuatro días "orientales" más tarde. El mensaje "felicitaba" a "la nación islámica" por "el martirio de su gran hijo Osama" y prometía a los Estados Unidos que "sus alegrías se volverían penas" y que "sus lágrimas se mezclarían con sangre". Barac Obama partió de Washington hacia Kentucky cinco días "occidentales" después de la confirmación de Al Qaeda. Cómo van las obras en la Zona Cero, preguntó a uno de sus asesores. Muy Bien, Señor Presidente, tranquilo.
Barac Obama viajaba, en unión de Acompañantes de Elite, hacia Fort Kampbell, en donde está asentado el Regimiento 160 y la Unidad Devgru, con el objetivo de conocer a los pilotos que habían tomado parte en la Operación, llegados desde Virginia exclusivamente para recibirlo. Obtuvo información detallada y el Presidente les premió con una Mención Presidencial y alabó su gran profesionalidad y les aseguró que "eran la mayor fuerza pequeña de combate que ha habido jamás en el mundo". El Team Seals ripostó con una gran bandera norteamericana de 1 por 16 metros que había estado en el helicóptero de rescate Chinook, enmarcada y firmada por detrás. En el frontis la enseña decía "de la Fuerza Conjunta para La Operación Lanza de Neptuno por Dios y por nuestro país Gerónimo". Obama prometió colocar el presente en algún sitio especial, dada la enorme significación que tenía para él. Terminó posando con cada miembro del Equipo y habló con varios de ellos. Sin embargo nunca preguntó por la persona que había efectuado el disparo terminal. Tampoco se lo dijeron. Tampoco se lo hubieran dicho. Uno de los navyseals top era un muchacho pelirojo de Butte, Montana, que tenía 36 años y muchas horas de trabajo especial para los intereses de Washington, que se llamaba Robert James O'Neill. En la vida real. Lo que significaba "no tener nombre".
La Operación Lanza de Neptuno se fue empolvando en las bóvedas subterráneas secretas de la capital de Los Estados Unidos y las informaciones colaterales avisaban de que la lucha contra el terrorismo continuaba y de esa forma pudimos enterarnos del uso desbordado de drones en las zonas más álgidas del planeta y de que de vez en cuando Washington tachaba otra rayita de su Lista Exclusiva de islamistas de alto rango. Hasta que en Noviembre del 2012 aparece un libro firmado por un tal Mark Owen llamado Un día difícil. Con un 100 % de nomenclaturas ficticias el texto describe en detalles todo lo relacionado con la muerte de Osama Bin Laden en Pakistán. Se trata de una versión muy diferente a la dada por el Gobierno Norteamericano. Así que Mark Owen fue advertido - yo diría que amenazado - de que podía ser procesado por revelar Secretos de Estado. Enseguida se convertiría en aguja de pajar para los islamistas sedientos de venganza. De todas maneras el libro nos ayudó a imaginar quien había sido uno de los navyseals del Team 6 que logró rescatar el barco de carga MV Maersk Alabama y al salvavidas glorioso del Capitán Richard Phillips, secuestrado por piratas somalíes en aguas del Océano Indico en el año 2009. Los nombres ficiticios tal vez no revelen secretos de estado desde el punto de vista técnico. Pero no tengo información de que en algún folio del texto se diga que "cualquier similitud con hechos reales es pura coincidencia". Por lo demás, en un mundo marcado por la sofisticación más exacervada, cualquier pista es tremendamente válida. Aunque estemos en democracia.
Un año después la cotizadísima revista Esquire decide lanzarse al ruedo editorial que tantas orejas sigue cortando en el mundo del terrorismo. El patriotismo también puede ser un negocio. Al parecer Mark Owen no fue el navyseals que disparó la bala mortal en el búnker de Abbotalab. Por debajo del gran secreto continúa pululando un nombre de hombre. Phil Bronstein le arranca un relato al casi seguro ajusticiador que cuenta otra versión del affaire del búnker famoso.Todavía nadie quiere jugar con la palabra secreto y así es que el autor le llama The Shooter - El Tirador - al protagonista. Washington vuelve con sus advertencias. Pero la Democracia es tan grande que citar acontecimientos y no revelar nombres es algo tan sagrado como la sacralidad de la Segunda Enmienda.
Los familiares y amigos íntimos de las víctimas de Septiembre 11 están cansados de no tener acceso directo a los héroes de carne y hueso que destrozaron los planes del asesino de los suyos. Desean conocerlos para abrazarlos y darles las gracias. En un final haber cazado y matado a Osama Bin Laden tal vez sea el mayor acontecimiento patrio que han protagonizado las Fuerzas Especiales del Gobierno de Los Estados Unidos en lo que va de Siglo XXI. Esperan que den la cara para que sus hijos sepan quienes fueron los grandes americanos que vengaron la muerte de sus padres y consideran que de la misma manera en que triunfaron en Pakistán como entes incógnitos el Gobiero ha de saber cómo protegerlos como entes públicos. El diario Washington Post y la Cadena de Televisión Fox están convencidos de que el navyseals que disparó la bala "oficial" es Bobby J. O'Neill, The Shooter. Están listos para complacer a los deudos de las víctimas del 11 - 9. Y al resto de los estadounidense para quienes la palabra incógnito no tiene mucha gracia cuando se trata de algo supratrascendental. El par de bombas comunicacionales caerían simultáneamente sobre la opinión pública y ello sepultaría para siempre el secreto de los 24 Comandos Especiales que rompieron la vida ingloriosa de OBL.
Hasta ahora, de una u otra manera, se había podido guardar el secreto "oficial". Pero ello no pudo ocurrir con el "secreto informativo". Los 24 compañeros - y posiblemente otros miembros exclusivos que no participaron de la Operación - del Gran Comando se enteran de lo que está a punto de pasar. No lo pueden creer. Una cosa es un libro extraño y una crónica periodistica también extraña y otra muy distinta es dar la cara para todo el mundo. Dar una sola cara para todo el mundo equivale a regalar las otras 24. De modo que "por vulnerar el código no escrito de silencio" y como "represalia", el resto de los navyseals filtran en la Red de las Fuerzas Especiales, SOFREP, la noticia. Y, por supuesto, El Shotter estalla y se identifica antes de la salida del par de bombas informativas. Así que nos enteramos - o nos volvemos a enterar? - de que el chico de Butte tiene en su haber más de 400 misiones especiales, de que, efectivamente, su cabello es rojo y de que su cuerpo es un cuerpo esculpido de un Mr. Mundo adaptado para navyseals y de que cuando posa con una gorra de pelotero se parece al cuarto bate de algún equipo Triple A de Montana esperando a que lo contraten en Grandes Ligas. Bobby ha dicho que pensaba que era "su última" misión - el lema de los navyseals es " el único día fácil fue ayer" -, que cuando se acercó a Bin Laden el tipo parecía "confundido, que era más alto de lo que pensaba, que llevaba un gorro y que no parecía herido". La frase "no parecía herido" parece significar "por otras balas de mis compañeros". Ha agregado que "Osama se escudó detrás de una joven que seguramente era una de sus esposas, que le disparó un par de veces a la frente y que se desplomó con el segundo balazo y que inmediatamente le remató en el suelo". Termina expresando que "tras el embolsamiento del cádaver y los preparativos del traslado, comenzó a desayunar como si estuviera en su Base". Desconozco si dijo, además, "bueno, como deben de haberlo visto el Presidente y quienes estaban con él observando las acciones en vivo a través de un circuito cerrado de televisión".
Los socios represalistas que no "vulneran" códigos de silencio ripostaron muy pronto, con agregados. Aseguraron que Bobby no fue el navyseals que disparó la bala "oficial". Sino que el verdadero shotter fue uno de los que le seguían. Al decir "uno de los que le seguían" están dando a entender - sin querer?- que O'Neill era el que iba "delante". Y están desmintiendo - queriéndolo?- al periodista de Esquire y al Washington Post y a la Cadena Fox. Los 24 comandos especiales solo están "participando" en la controversia desde las páginas de SOFREP y no han dicho el nombre del "que iba detrás de Bobby". Qué desean, que expulsen deshonrosamente a su compañero de los Navyseals o están obligando a otros medios "más serios" a que los consulten por la verdad?. Bobby O'Neill sigue insistiendo en que su decisión de salir del anonimato "oficial" tiene el único objetivo de complacer a los deudos de las víctimas del 11-9 porque se lo han pedido encarecidamente y porque espera que su postura ayude a cerrar la herida.
El padre de Bobby - un señor con la determinación de un granjero del Viejo Oeste que espera a sus enemigos en la casa atrincherada - ha dicho, a propósito del peligro que pudiera correr su hijo y el resto de la familia con esta acción de dar la cara, "no hay miedo en la familia, habrá una gran diana en la puerta de la casa, que vengan cuando quieran". Porque sabe que él y los suyos acaban, también, de salir del anonimato. El Pentágono nunca aprobó la difusión de las dos informaciones ni la postura de Bobby y el resto de los Comandos Especiales. Incluso ha expresado que no es ético destapar confidencialidades a cambio de metálico. El padre ha agregado que el secreto "hace rato que no es tal", que su hijo "es un hombre" y que nadie puede esperar que "después de tantos años de servicio" ahora vaya a aplicar "para un trabajo en Wallmart". Buena ocasión para volver a viviseccionar a la democracia más auténtica del mundo. Finalmente, para quienes desconozcan la esencia de los Navy Seals, agregar que la palabra es un acrónimo de las palabras mar, aire y tierra - se, a, l - y que también significa "foca". Los Comandos - unos 2300 combatientes - son especialistas en asaltos contra barcos y contra objetivos en tierra partiendo desde cualquier sitio en el mar. Y una apreciación estadística. Se ha asegurado, a través de diversas fuentes, que solo dos de los 25 Comandos del Tean 6 que mataron a Bin Laden, están vivos. En Agosto del 2011, los talibanes de Wardack, Afganistán, derribaron a un Chinook que volaba con 31 soldados estadounidenses. La información aseguraba que "22 eran navyseals del Team 6". O sea, tres meses después de la Operación Lanza de Neptuno solo quedaban con vida tres navyseals del Team 6. El Gobierno Norteamericano tendió un manto de silencio sobre la noticia y nunca la negó ni la confirmó. Según el diario italiano Corriere dello Sera, en Abril del 2013 Breet D. Shadle, murió mientras realizaba maniobras de paracaidismo en Morana, Arizona. Ello reducía a solo dos los navyseals del Team 6 que continuaban con vida. Uno de los cuales sería el "dado de baja" por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, Matt Bissonette, alias Mark Owen, autor de la narración en primera persona Un día difícil. Y el otro, por efecto de decantación lógica, sería Bobby J. O'Neill el Shooter. El par de nombres dados por los medios de prensa no fueron confirmados por Washington. De modo que yo no me atrevo a asegurar que sea cierto eso de que solo "quedan dos" navyseals del Team 6. En caso de ser cierta la información, entonces quiénes son los que se están "querellando" contra Bobby desde las páginas de SOFREP?. Un degradado sin acceso a esa Red, ex compañeros que "saben" y un grupo de fantasmas protectores de Códigos no Escritos?. O se tratará de los nuevos integrantes del Team 6 que atesoran la verdad - y nada más que la verdad - de lo que ocurrió en el Piso Tres del búnker de Attolabad?.
La noticia, por supuesto, está "en proceso". Y posiblemente en los próximos planes de los guionistas de Holliwood.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Noviembre 9 del 2014.
Recuerdo que se dijo que el cadáver había sido depositado en el fondo de "algún" océano y todos pensamos que el único motivo para tal acción estaba definido por la necesidad de que ningún islamista fanático de Osama tratara de convertir un sitio público en lugar de peregrinación. Alguien me susurró al oído que había demasiados multimillonarios de "raza" y que seguramente ya tendrían palabreados a los especialistas franceses en construcción de batiscafos de última generación y de sonares infalibles que fueran capaces de localizar osamentas mordidas por tiburones curiosos. Recuerdo que contesté que cada quien tenía derecho a no desvincularse de sus muertos y que el Imaginador de Cosas había dicho amén. De todas formas la porción del mundo que estaba siguiendo los detalles de La Operación Lanza de Neptuno no hacía otra cosa que esperar la confirmación de la muerte de Bin Laden por parte de la Red Al Qaeda. Lo que ocurriría cuatro días "orientales" más tarde. El mensaje "felicitaba" a "la nación islámica" por "el martirio de su gran hijo Osama" y prometía a los Estados Unidos que "sus alegrías se volverían penas" y que "sus lágrimas se mezclarían con sangre". Barac Obama partió de Washington hacia Kentucky cinco días "occidentales" después de la confirmación de Al Qaeda. Cómo van las obras en la Zona Cero, preguntó a uno de sus asesores. Muy Bien, Señor Presidente, tranquilo.
Barac Obama viajaba, en unión de Acompañantes de Elite, hacia Fort Kampbell, en donde está asentado el Regimiento 160 y la Unidad Devgru, con el objetivo de conocer a los pilotos que habían tomado parte en la Operación, llegados desde Virginia exclusivamente para recibirlo. Obtuvo información detallada y el Presidente les premió con una Mención Presidencial y alabó su gran profesionalidad y les aseguró que "eran la mayor fuerza pequeña de combate que ha habido jamás en el mundo". El Team Seals ripostó con una gran bandera norteamericana de 1 por 16 metros que había estado en el helicóptero de rescate Chinook, enmarcada y firmada por detrás. En el frontis la enseña decía "de la Fuerza Conjunta para La Operación Lanza de Neptuno por Dios y por nuestro país Gerónimo". Obama prometió colocar el presente en algún sitio especial, dada la enorme significación que tenía para él. Terminó posando con cada miembro del Equipo y habló con varios de ellos. Sin embargo nunca preguntó por la persona que había efectuado el disparo terminal. Tampoco se lo dijeron. Tampoco se lo hubieran dicho. Uno de los navyseals top era un muchacho pelirojo de Butte, Montana, que tenía 36 años y muchas horas de trabajo especial para los intereses de Washington, que se llamaba Robert James O'Neill. En la vida real. Lo que significaba "no tener nombre".
La Operación Lanza de Neptuno se fue empolvando en las bóvedas subterráneas secretas de la capital de Los Estados Unidos y las informaciones colaterales avisaban de que la lucha contra el terrorismo continuaba y de esa forma pudimos enterarnos del uso desbordado de drones en las zonas más álgidas del planeta y de que de vez en cuando Washington tachaba otra rayita de su Lista Exclusiva de islamistas de alto rango. Hasta que en Noviembre del 2012 aparece un libro firmado por un tal Mark Owen llamado Un día difícil. Con un 100 % de nomenclaturas ficticias el texto describe en detalles todo lo relacionado con la muerte de Osama Bin Laden en Pakistán. Se trata de una versión muy diferente a la dada por el Gobierno Norteamericano. Así que Mark Owen fue advertido - yo diría que amenazado - de que podía ser procesado por revelar Secretos de Estado. Enseguida se convertiría en aguja de pajar para los islamistas sedientos de venganza. De todas maneras el libro nos ayudó a imaginar quien había sido uno de los navyseals del Team 6 que logró rescatar el barco de carga MV Maersk Alabama y al salvavidas glorioso del Capitán Richard Phillips, secuestrado por piratas somalíes en aguas del Océano Indico en el año 2009. Los nombres ficiticios tal vez no revelen secretos de estado desde el punto de vista técnico. Pero no tengo información de que en algún folio del texto se diga que "cualquier similitud con hechos reales es pura coincidencia". Por lo demás, en un mundo marcado por la sofisticación más exacervada, cualquier pista es tremendamente válida. Aunque estemos en democracia.
Un año después la cotizadísima revista Esquire decide lanzarse al ruedo editorial que tantas orejas sigue cortando en el mundo del terrorismo. El patriotismo también puede ser un negocio. Al parecer Mark Owen no fue el navyseals que disparó la bala mortal en el búnker de Abbotalab. Por debajo del gran secreto continúa pululando un nombre de hombre. Phil Bronstein le arranca un relato al casi seguro ajusticiador que cuenta otra versión del affaire del búnker famoso.Todavía nadie quiere jugar con la palabra secreto y así es que el autor le llama The Shooter - El Tirador - al protagonista. Washington vuelve con sus advertencias. Pero la Democracia es tan grande que citar acontecimientos y no revelar nombres es algo tan sagrado como la sacralidad de la Segunda Enmienda.
Los familiares y amigos íntimos de las víctimas de Septiembre 11 están cansados de no tener acceso directo a los héroes de carne y hueso que destrozaron los planes del asesino de los suyos. Desean conocerlos para abrazarlos y darles las gracias. En un final haber cazado y matado a Osama Bin Laden tal vez sea el mayor acontecimiento patrio que han protagonizado las Fuerzas Especiales del Gobierno de Los Estados Unidos en lo que va de Siglo XXI. Esperan que den la cara para que sus hijos sepan quienes fueron los grandes americanos que vengaron la muerte de sus padres y consideran que de la misma manera en que triunfaron en Pakistán como entes incógnitos el Gobiero ha de saber cómo protegerlos como entes públicos. El diario Washington Post y la Cadena de Televisión Fox están convencidos de que el navyseals que disparó la bala "oficial" es Bobby J. O'Neill, The Shooter. Están listos para complacer a los deudos de las víctimas del 11 - 9. Y al resto de los estadounidense para quienes la palabra incógnito no tiene mucha gracia cuando se trata de algo supratrascendental. El par de bombas comunicacionales caerían simultáneamente sobre la opinión pública y ello sepultaría para siempre el secreto de los 24 Comandos Especiales que rompieron la vida ingloriosa de OBL.
Hasta ahora, de una u otra manera, se había podido guardar el secreto "oficial". Pero ello no pudo ocurrir con el "secreto informativo". Los 24 compañeros - y posiblemente otros miembros exclusivos que no participaron de la Operación - del Gran Comando se enteran de lo que está a punto de pasar. No lo pueden creer. Una cosa es un libro extraño y una crónica periodistica también extraña y otra muy distinta es dar la cara para todo el mundo. Dar una sola cara para todo el mundo equivale a regalar las otras 24. De modo que "por vulnerar el código no escrito de silencio" y como "represalia", el resto de los navyseals filtran en la Red de las Fuerzas Especiales, SOFREP, la noticia. Y, por supuesto, El Shotter estalla y se identifica antes de la salida del par de bombas informativas. Así que nos enteramos - o nos volvemos a enterar? - de que el chico de Butte tiene en su haber más de 400 misiones especiales, de que, efectivamente, su cabello es rojo y de que su cuerpo es un cuerpo esculpido de un Mr. Mundo adaptado para navyseals y de que cuando posa con una gorra de pelotero se parece al cuarto bate de algún equipo Triple A de Montana esperando a que lo contraten en Grandes Ligas. Bobby ha dicho que pensaba que era "su última" misión - el lema de los navyseals es " el único día fácil fue ayer" -, que cuando se acercó a Bin Laden el tipo parecía "confundido, que era más alto de lo que pensaba, que llevaba un gorro y que no parecía herido". La frase "no parecía herido" parece significar "por otras balas de mis compañeros". Ha agregado que "Osama se escudó detrás de una joven que seguramente era una de sus esposas, que le disparó un par de veces a la frente y que se desplomó con el segundo balazo y que inmediatamente le remató en el suelo". Termina expresando que "tras el embolsamiento del cádaver y los preparativos del traslado, comenzó a desayunar como si estuviera en su Base". Desconozco si dijo, además, "bueno, como deben de haberlo visto el Presidente y quienes estaban con él observando las acciones en vivo a través de un circuito cerrado de televisión".
Los socios represalistas que no "vulneran" códigos de silencio ripostaron muy pronto, con agregados. Aseguraron que Bobby no fue el navyseals que disparó la bala "oficial". Sino que el verdadero shotter fue uno de los que le seguían. Al decir "uno de los que le seguían" están dando a entender - sin querer?- que O'Neill era el que iba "delante". Y están desmintiendo - queriéndolo?- al periodista de Esquire y al Washington Post y a la Cadena Fox. Los 24 comandos especiales solo están "participando" en la controversia desde las páginas de SOFREP y no han dicho el nombre del "que iba detrás de Bobby". Qué desean, que expulsen deshonrosamente a su compañero de los Navyseals o están obligando a otros medios "más serios" a que los consulten por la verdad?. Bobby O'Neill sigue insistiendo en que su decisión de salir del anonimato "oficial" tiene el único objetivo de complacer a los deudos de las víctimas del 11-9 porque se lo han pedido encarecidamente y porque espera que su postura ayude a cerrar la herida.
El padre de Bobby - un señor con la determinación de un granjero del Viejo Oeste que espera a sus enemigos en la casa atrincherada - ha dicho, a propósito del peligro que pudiera correr su hijo y el resto de la familia con esta acción de dar la cara, "no hay miedo en la familia, habrá una gran diana en la puerta de la casa, que vengan cuando quieran". Porque sabe que él y los suyos acaban, también, de salir del anonimato. El Pentágono nunca aprobó la difusión de las dos informaciones ni la postura de Bobby y el resto de los Comandos Especiales. Incluso ha expresado que no es ético destapar confidencialidades a cambio de metálico. El padre ha agregado que el secreto "hace rato que no es tal", que su hijo "es un hombre" y que nadie puede esperar que "después de tantos años de servicio" ahora vaya a aplicar "para un trabajo en Wallmart". Buena ocasión para volver a viviseccionar a la democracia más auténtica del mundo. Finalmente, para quienes desconozcan la esencia de los Navy Seals, agregar que la palabra es un acrónimo de las palabras mar, aire y tierra - se, a, l - y que también significa "foca". Los Comandos - unos 2300 combatientes - son especialistas en asaltos contra barcos y contra objetivos en tierra partiendo desde cualquier sitio en el mar. Y una apreciación estadística. Se ha asegurado, a través de diversas fuentes, que solo dos de los 25 Comandos del Tean 6 que mataron a Bin Laden, están vivos. En Agosto del 2011, los talibanes de Wardack, Afganistán, derribaron a un Chinook que volaba con 31 soldados estadounidenses. La información aseguraba que "22 eran navyseals del Team 6". O sea, tres meses después de la Operación Lanza de Neptuno solo quedaban con vida tres navyseals del Team 6. El Gobierno Norteamericano tendió un manto de silencio sobre la noticia y nunca la negó ni la confirmó. Según el diario italiano Corriere dello Sera, en Abril del 2013 Breet D. Shadle, murió mientras realizaba maniobras de paracaidismo en Morana, Arizona. Ello reducía a solo dos los navyseals del Team 6 que continuaban con vida. Uno de los cuales sería el "dado de baja" por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, Matt Bissonette, alias Mark Owen, autor de la narración en primera persona Un día difícil. Y el otro, por efecto de decantación lógica, sería Bobby J. O'Neill el Shooter. El par de nombres dados por los medios de prensa no fueron confirmados por Washington. De modo que yo no me atrevo a asegurar que sea cierto eso de que solo "quedan dos" navyseals del Team 6. En caso de ser cierta la información, entonces quiénes son los que se están "querellando" contra Bobby desde las páginas de SOFREP?. Un degradado sin acceso a esa Red, ex compañeros que "saben" y un grupo de fantasmas protectores de Códigos no Escritos?. O se tratará de los nuevos integrantes del Team 6 que atesoran la verdad - y nada más que la verdad - de lo que ocurrió en el Piso Tres del búnker de Attolabad?.
La noticia, por supuesto, está "en proceso". Y posiblemente en los próximos planes de los guionistas de Holliwood.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Noviembre 9 del 2014.
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