El 10 de Marzo del 2006 recibí la noticia en Santiago de Chile. Mi amigo L. Garcíax me contaba que su padre, Heribherto, acababa de morir a la edad de 93 anos. Era la primera vez que ocurría un deceso fuera de Cuba y era la primera vez que mi hermana no me daba la nueva. Recordaba a "Cathaplín" por varios detalles. Pero uno solo de ellos bastaría para hacérmelo recordar por siempre. A mí y a todas las personas que le conocieron en la Patria y en el Exilio. Heribherto "Cathaplín" Garcíax era el cazador de venados más empedernido que se pueda imaginar. Y conste que era un cazador furtivo porque las autoridades cubanas prohiben la caza del venado para la que nunca hay temporada. La veda es permanente. Aunque las colonias de venados están casi extinguidas dicen que su carne es "reserva de guerra". Heribherto lo sabía pero hacía caso omiso de las órdenes de un Gobierno Comunista al que despreciaba. Tenía tres perros "venaeros" a los que equiparaba en cariño con su familia, una escopeta de caza sin inscribir y un caballo flaco con el que se metía en los montes del sur del Circuito Norte ( carretera de Caibarién a Yaguajay ) detrás de los bichos esquivos.Sus perros eran auténticos: flacuchos, de vientre alto y grandes orejas flácidas.Casi siempre El Viejo Cathaplín cazaba acompañado de otro cazador de calibre conocido como Fhotingo. L. me contó que varias veces fue por los Everglades a cazar venados floridanos: en un sitio donde la veda es solo de temporada. Jamás tuve la suerte de comer venado en casa de L. Garcíax y no recuerdo por qué. Conste que Xelia, su esposa - que todavía vive en Miami y tiene 93 años - es una cocinera con rango de cheff. Debo decir "era" pues una colapso neurológico la dejó en un estado casi vegetal. Mi madre decía que la carne de venado, junto con la de gavilán, era la carne más exquisita de la Creación. Conocería la carne de venado muchos años después. Ciertamente era tan suave como la carne de ternera tierna pero ya saben mis melindres para comer. Así que solo la encontré "muy buena".
Estuve bastante rato tratando de redactar la décima de pésame de rutina para Heribherto. Ese día no tenia mucho jugo neuronal. Les expongo los tres intentos hasta que la décima oficial quedó lista.
Intento 1.
Un día, al anochecer,
sobre briosa yeguasa
se apareció por mi casa
un hombre con su mujer.
Acabados de comer
Intento 2.
No hay relámpagos ni rayos.
No hay Satanases del suelo.
Solo hay la quietud del cielo
y un enjambre de caballos.
En silencio están los gallos
y los sinsontes, callados.
Los rifles, anonadados.
Los bosques, enternecidos.
Y un gran himno de chillidos
cantado por los venados.
De pronto, en la calma quieta
se abre un manojo de flores
y el hombre, sin sus dolores
sale. Empuña su escopeta
sonríe y piensa en la treta.
Persecusiones y encierros.
Cazar con todos los hierros.
Mascar tabaco en la espera.
Esperar en la pradera
que no le fallen sus perros.
Hombre y perro. Queda dicho.
Comienza la cacería.
En algún soplo del día
se enfrentarán hombre y bicho.
Un deporte o un capricho.
Pasión inmensa de tantos.
Burlar a los "rojos" santos
Texto definitivo.
No hay relámpagos ni rayos.
No hay Satanases del suelo.
Solo hay la quietud del cielo
y un enjambre de caballos.
En silencio están los gallos
y los sabuesos, callados.
Los rifles, anonadados.
Los montes, enternecidos.
Y un gran himno de chillidos
cantado por los venados.
Providencia, Santiago de Chile, Chile.
Luis Eme Glez.
Marzo 19 del 2006.
Que bueno que en el texto definitivo le sacaste la palabra " bicho" la encuentro muy despectiva,,, y menos para tratar a un bicho tan tierno,y adorable,,,,de toda formas se lo van a comer,,, . Es menos elocuente.
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