No se puede vivir del cuento
ni de la lisonja prostituida
ni con la usura falsa.
Ni con la dádiva post pensada.
No se puede.
No se debe.
No es posible.
No se.
No.
Pero sí se puede
a diez mil kilómetros de mis sitios ( mis olores )
a nueve horas vuelo sin escala ( ave de paso? ).
A una ultradistancia megainmensa ( suprainnombrable )
vivir ( casi morir )
de agradecimientos inconfesados.
Un cuadrado ( cualquier curvatura del rombo )
en nombre de la rosa
oh, señora, estas vainas de jardines colgantes
son todo coronarias rotas de asombro
en el velo sagrado de su corazón.
Digo yo
Ligia. ( 1).
Un día de Junio de este siglo y de este milenio.
PD. Recuerde, señora del sur franco, este obsequio
termina en "late". Y por supuesto no es pura coincidencia. A sus órdenes en la tremenda batalla de la vida.
Recoleta, Santiago de Chile Chile.
Junio 16 del 2001.
Luis Eme Glez.
( 1 ). Ligia Okarantza era la hermana de mi amigo Diexo Okarantza y como tanta gente linda de Santiago pues también contribuyó a hacerme la vida más llevadera en la Fábrica de Cuchuflís. Una mañana Diexo se apareció con algunas bolsas de regalos que llevaban su firma. Incluían una poderosa máquina de escribir Olimpia que utilizaría hasta que tuve computadora. Cuando Diexo me invitó al carrete que se haría en la casa de Ligia motivado por su cumpleaños no pude asistir y como reciprocidad le envié una caja de cuchuflís bañados en chocolate. La conocería meses más tarde. No estoy seguro si Diexo Okarantza ha aparecido alguna vez en este Blog.
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