Para Odalys, rumiando el error.
No hay olas rompiendo en las paredes
- torbellino de espumas y recoveco de guijarros -
ni retoños de timbres melodiosos
ni gaviotas sublimes en el alba de esta costa.
Nada da yates o preservativos estrujados
luego del rito del encontronazo del no sé
ni latas de cervezas trashumantes
y mucho menos
huellas de semen impaciente.
Acaso charlas con ecos de tejidos
- nostalgia de la vista en lo textil -
entre la noticia erótica, camuflajeada
al borde la risa y de la dicha
y del final
de someterse a examen
al sur de nuestra playa.
Bien.
Ahora mismo es el recuerdo de una vida en flor
o el fogonazo bursátil ( quién sabe)
acaso la dialéctica de la muerte demorada
o el romper el tiempo del cubo de concreto.
Remoto matriarcado donde se estruca el mar
en faldas de extraños paralelos
en jeans de tipos todos
melenas varieformes y zuecos pervertidos
Evas permitidas
Julietas adyacentes
Isoldas
Helenas y Brunildas
hay en esta costa de mar embravecido.
Y un Tristán
náufrago.
1987. Plateros, Cuba.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Septiembre 22 del 2013.
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