Las fuerzas del orden llegaron al aeropuerto y esperaron pacientemente por la documentación lista de la Delegación Española y cuando faltaba media hora para la salida del vuelo de Iberia Induraín el Vasco, que ahora era Paco el Málageño, debió responder un par de preguntas y dijo no sé de qué me hablan jamás pronuncié esas palabras del fax y el Jefe tolerante que había resuelto en tiempo récord el affaire lítico en San Antonio dijo si es verdad que no las pronunciaste debes explicar por qué todos tus tiempos durante la Previa y durante el Giro son los de un corredor amateur y debes explicar por qué nadie te conoce como ciclista profesional en Andalucía y menos en España y mucho menos en los Grandes Circuitos y deberías explicarnos por qué motivos en la Universidad de Salamanca no están tus récords como aspirante a Quinesiólogo y por qué razón alguien con tan bajo nivel académico se atreve a postular para una beca superior y explicarnos por qué, amigo, tienes residencia en Zaragoza y no en Granada y explicarnos por qué tu edad no se corresponde con la del Registro Civil en la ciudad de Ebro y explicarnos acerca de tus señas sospechosas engavetadas en las oficinas de Interpol en Tolouse y explicarnos eso de tantas fotos para tantos pasaportes y decirnos dónde están las obras primigenias de Roberto Mata para que podamos expulsarte de este país y comenzar, oficialmente, a destrabar el Caso Giro de Chile para dilucidar hasta qué punto está implicada la Federación de Ciclismo de Andalucía y la de España como tal en un fraude tan infame y despreciable. Cuando entré en la celda especial Paco el Malagueño me tomó como se toma a un objeto de lujo y me pareció que ni se acordaba de que era un preso en espera de un largo proceso judicial y me provocó tres orgasmos seguidos y cuando decidí que era la hora de despedirme me dijo que sabía que no me vería jamás y me preguntó que por qué lo había traicionado y le respondí que estaba muy equivocado porque de lo que se trataba era de no traicionar a los míos que no era lo mismo y agregué que ahora que lo veía sin atuendos deportivos me había decepcionado y que ese era el único motivo de que no pudiéramos vernos nunca más porque desnudo parecía un campesino aragonés con una enfermedad contagiosa y que tenía mi palabra de una próxima entrega si para cuando cumpliera la condena todavía era activo y me demostraba que debajo de su short anidaban músculos de verdad y no esos pobres cochayuyos mustios y le dije que lo sentía porque yo era muy tolerante y entendía que esa fuera su verdadera profesión pero que simplemente ocurría que más del cincuenta por ciento de la población estaba contra el delito de plagios de obras de arte y que yo era muy disciplinada y cumplidora de las leyes y que tenía que acatar la intención de las mayorías. Demás esta decirte que escuchó esta diatriba contra hombre tendido con la sonrisa irónica que debió tener Don Juan Tenorio cuando alguna chica le hechaba en cara sus infidelidades y trataba de humillarlo denostando de sus cualidades como amante. El sabía que yo solo denostaba de sus cualidades como ser social pero que no podía sustraerme a los tiempos en que las chicas de Don Juan apenas poseían esa arma inservible para tratar de arrodillarlo. Yo no denosto de ti porque estoy segura de que eres el último hombre sobre neumáticos de mi vida y eres un ser social excepcional al que le ruego deje esos cuatro dedos dentro de mi carne y muerda mi botón imantado y me dé sus dedos en mi boca y oiga que las obras de iniciación de Roberto están a buen resguardo en la Sala Minimata de La Comuna hasta tanto no se encuentre un lugar especial para Bocetos y dibujos de infancia, adolescencia y juventud del pintor y que no inquiera por el sitio en que estaban escondidas porque eso es promesa de mi prima a su regreso de Madrid en donde forma parte del Team Internacional que investiga las implicaciones de la Federacion Española de Ciclismo en el Caso Mata. Ahora deseo que te empines y que te acerques, que frotes mi manantial exhúbero con tus dedos mojados, humedécelo, enchárcalo, bombea mis labios y dame las palmas de tu manos que voy a escupir en ellas, ves cómo todavía me queda saliva en mi boca exhausta, llévate la mano hasta tu guasca y déjala correr, lubrica bien, acércala a mi boca, dame tu animal y te ordeno que ya puedes insuflarle la potencia que te fue negada al principio de los tiempos, así, mira cómo se levanta y cómo tiembla y cómo su coloración pasa del café al rojo liviano y observa cómo sus venas se extrapolan debajo de su piel, los músculos se tensan, ven, métela en mi boca, toda, extrae veintitrés veinticuatroavos y deja que la empape y déjame dejártela brillante y húmeda como una tabla cibernética, como el mango de una espátula de escultora engrasado con miel de abeja, aléjala y tenla en tu mano, juega con ella como si ordeñaras un juguete imperial, endurécela más y ténsala más, deja que te golpee sobre tu ombligo, golpéala tú con palmaditas de guagua, háblale, acércate y bájala empujando con la yema de tu índice y tu dedo del medio, levántame un poco, ponlo sobre mi pubis, frota mis cañones, circúlame, asciende hasta mi ombligo, baja por mis labios hasta el manantial gemelo, brochéame como si pintaras una Línea del Movimiento, desciende lentamente, empuja mi botón magnético, céntrame ahora y empuja que Roberto, vivo, está sobre una silla de ruedas en Madrid y dice que cómo va a tomar un avión para venir si ahora le falta el movimiento y los ismos se han esfumado entre las telaraña de los tiempos y solo son sus manos y su mente y su verguenza y sus años negados a marcarle las pautas que él no quiere y es Roberto un hombre grande, un hombre historia, un ente universal, alguien que bebió en todos los partidos y se quedó con el Antipartido de la Verdad y de la Razón para militar, eternamente, en la bancada de los Compromisos Sociales y es Roberto Mata ahora engomado y pulcro en la capital de España, entregando su autorretrato inédito como si quisiera decirnos que solo al mirar para adentro el hombre puede decir que ha vivido de verdad y ambos, tú y Roberto, dentro del misterio de la Inmortalidad.
Octubre 12 del 2005. Santiago de Chile.
Mayo 19 del 2013.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Octubre 12 del 2005. Santiago de Chile.
Mayo 19 del 2013.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
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