El hombre llegó Tarde al Convite de los dioses.
Fue pasto de la Burocracia en los Cubículos
de los Ferrocarriles Galácticos.
Pero un ángel trasnochado dijo:
espera.
Hacía la Guardia Celestial
en las Terrazas Ambarinas sobre el Arco de Fuego.
Y agregó:
Tarde es Horizonte del Amanecer
Crepúsculo hembra
medio día catapultado en Lontananza
Sol en el Occidente de los Nervios
premonición de Nebulosas Centrípetas
Luz soberbia de la Nada.
Y sentenció:
Tarde es un Almanaque deshojado en las canchas
donde el Viento clama su cuota de nostalgias.
Tarde es todo lo Temprano que admitan las Estrellas Fugaces.
Y dijo más el ángel trasnochado.
Barrió la sinrazón del Vacío con su Dedo perfecto
como para que el hombre no insistiera
contra sus Logaritmos Verdes.
Tarde es solo una Mezquina expresión de Espacio Tiempo.
Quién ha de rebelarse contra la belleza impura del Infinito
y la Duda escoltada por los segundos desnudos de Milagros.
Cuando el ángel modeló el Mutismo
en los Jardines Descolgados
una Náyade nació en los Entretelones del Cielo.
Y el Hombre Forastero supo entonces
que la Espera es Incorpórea
y que Tarde es apenas
un juego de Abalorios
en las rodillas del Abismo.
Mayo 4 del 2004.
Santiago Centro, Santiago de Chile.
Luis Eme Glez.
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