Tuesday, December 7, 2010

Sinfonía del Blog.-

Esperé llegar a Usa para tratar de crear un Blog. Sabía que necesitaba ayuda de expertos. Nunca pude con las "gratuidades" de ciertas páginas de Internet. Demasiado hiperquinético, me cansaba de no poder y salía. Pagar una página Web nunca estuvo en mi colimador.
De toda suerte lo intenté a solas y fracasé. Unaid el Vasco, desde el Norte del Bar Kantauri, lo creó en dos minutos.Quizás porque tiene menos de treinta y cinco años y aún no sabe que es mortal. O porque sabe como domar las "gratuidades" de la Red.
Escogí un nombre al azar, como prueba. Se quedó. Suena diaspórico, caribeño y tierno. Como han de ser los sonidos que se mutarán ecos proverbiales en la cercana certidumbre. Quizás manido y circunstancial. Está bien. La originalidad va quedando en los portafolios de los irreverentes. Mi irreverencia es otra.
El Blog y su entramado de artilugios técnicos anda vestido con mis túnicas campesinas, mis olores de grandes ciudades, mis aperos de exilio forzado, mis nostalgias y errores truncos, mis sueños destiempados cada amanecer. En alguna zona de su existencia un vocablo vasco enarbola el agradecimiento y la "bienvenida".
Antes que yo cabalgue de nuevo los picos de la verdad y de la razón coartadas, mi Blog ha de soportar el peso ligero de la década chilena. Allí, entre los fantasmas de Pablo y de Gabriela, de Nicanor y de Rojas, nacieron cosas literarias signadas por le lujuria de la improvisación y la urgencia de atrapar aconteceres a la vera del día. Y de la noche. Casi siempre pensados para Chile y quizás para las naciones limítrofes, espero sean leídos por destinatarios de lujo y por quienes se sientan retratados en la senda fabulosa de sus  textos inspirados por alguna musa extemporánea. Partos orquestales, al fin, no pretenden deslumbrar como no fuera en la esperanza de la mixtura del Bom acribillado a flechazos indisciplinados.
Necesito escribir. Hacer periodismo. Aunque los lectores no sean multitudes ahora. No importa.
Por ello entre lechuga y lechuga irá algún cronintario de actualidad, una crónica fabulada sin tiempo o espacio, un comentario fresco allende Biscaine Bulevard, Miami. Un poema desbocado, una letra erecta por encargo, una nota al azar, como recogida en los prados de Coral Gables, ensacada en Calle Flager y pensada en la liturgia de la Patria obsecada en el sunami innombrable de las incredulidades.
Alguna vez oyentes fieles y lectores con tiempo programado acusaron recibo de mis textos y voz. Para ellos, yo sigo siendo aquel.
Para quienes se agregarán a esta Marathón del delirio, yo sigo siendo aquel.
Por lo demás, yo sigo siendo aquel.






Soy Luis Eme Glez en el "Norist" de Miami, USA.-
2010.-

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