Thursday, December 16, 2010

Camanchaca.-

                                      Sobre la llama
                                      cortas al viento despeinando sueños
                                      en el beso altiplánico.
                                      Boca de camanchaca
                                      y labios de arena en la noche del Valle.
                                      Te cabalgo desnudo
                                      para que vean "los conquistadores"
                                      como te entregas
                                      al furor de las etnias.







Para Pamela.- compartiendo el misterio de la fata morgana.


El remolino rompe en alguna plaza de La Paz y se empina
sobre todas las agujas de las iglesias olvidadas
los santuarios de lana y las estatuas de maíz.
Sobre los ancestrales estadios del floreo.
Cometa de gas y de petróleo
de nieve y soledad
el remolino desciende hasta las aguas titicacas
para enredar su sed.
Parece un hongo nagazákiko
volando el Altiplano
un extraño platillo volador
buscando el ovnipuerto de las Líneas de Nazca.
Detrás de las cumbres
el espejismo es señor de las distancias
y una naranja de luna se lanza hacia Occidente.
El tornado desciende a ras de la ciudad
frota los tejados se moja en los oasis
casi se intoxica con el polvo rojo
y se muere de sol en el Parque Central.
La gente solo ve el desorden de hojas las veredas barridas
y un concierto infrecuente de perros callejeros.
La gente que vive a cielo abierto
en su infierno cerrado
no desacostumbra sus vivencias
y piensa en el invierno que amanece.
Otra vez el remolino se levanta de su lecho de polvo
colimando el hogar de la niña que crece
entre las pesadillas que la llevan al Sur.
Cuando los moradores de Chuquicamata regresan al asfalto
apenas alcanzan con la nube elevada
y su estela morena.
Entonces
una orquesta de llamas y de alpacas
de abejas y guanacos
entonan un himno medio requiem
sobre los coros citadinos.
Los empresarios destraban sus ventanas.
Las gerencias bilingues hacen un minuto de silencio.
El segundo turno se burla del grisú.
La familia otea al Infinito en espera
de su Dios de papa y de metal.
La ciudad es una voz Todo
entonando el cántico marcial de quien se va
a beber en las aguas impuras
del eclecticismo forzado.
Arriba no hay otra cosa que los tacones limpios de la niña
pataleando en la playa vacía.
Abajo es un plañido.
La hija del Gobernador que ha de volver
con ropa occidental
adornada de plumas
gótica y barroca
sonora y transparente como los cristales de cobre
al fondo de la tarde.
Bajo el remolino cortas mi carne acomodando despertares
en el beso altiplánico.
Boca de smog eternizado
y labios de macadan en la noche del Centro.
No te cabalgo desnudo ni te monto arropado
no galopo tus crines
ni muerdo tus hijares.
Pero debería hacerlo
para que vean los "conquistadores"
como te entregas
al furor de  la carne.


Abril 1 del 2006.
Providencia.
Santiago de Chile.
LMG.



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